viernes, 2 de octubre de 2009

En el zoo (2da parte)

Despues de ver el video me quedé con algunas inquietudes, por eso primero recurrí al microscopio ...



... y después busqué información en la compu.





Gracias a que cada tanto habían regadores no nos morimos de calor, lo que sí una vez que nos metíamos bajo el agua con el Mati después mamá y la tía estaban como tres horas para sacarnos de ahí y continuar con el recorrido.





No sólo me mojaba en los regadores, sino que también cuando tomaba agua del bebedero, porque el que comandaba el agua era el Santi y me agarraba distraída, así que el chorro de agua terminaba en mi cara y no en mi boca.



Lo bueno de ir en patota al zoo es que si alguien se cansa de empujar el cochecito enseguida aparece otro que lo quiera hacer. Mi primo Santi siempre estaba dispuesto a pasearme.



Nada mejor que un buen helado y eso que la consigna de mamá era que encontremos a los pandas que tanta propaganda había por todo el zoo, pero ni siquiera vimos una foto de los pandas en su jaula. Igual todos tomamos un rico helado y como yo ya soy grande me prendí a mi conito y no lo largué hasta que se terminó el helado. Por supuesto mamá gastó como 100 servilletas de papel para poder limpiarme.





Después de estar 5 horas recorriendo el zoo nos subimos al auto y 100 metros después estábamos todos dormidos.